La deuda

Voy a cobrarte todo lo que me debes, me sorprende que te asombre mi declaración, más me sorprende que pensaras que no lo haría, que no cobraría esa deuda pendiente, tal vez creíste, que al

Voy a cobrarte todo lo que me debes, me sorprende que te asombre mi declaración, más me sorprende que pensaras que no lo haría, que no cobraría esa deuda pendiente, tal vez creíste, que al ser tú ya no haría nada, déjame decirte de forma cínica, que te has equivocado.

Quiero que me pagues ahora, esos besos pequeñitos que me dabas al mirarme, mientras yacíamos tirados en la cama nariz con nariz, aliento con aliento, besos tan pequeñitos que ni siquiera pintaban la pared de deseo, besos tan insignificantes que me reconfortaban.  

Pero han pasados los días, las semanas y los meses, ahora los intereses ya se hacen notar, la deuda es tan grande que me asusta cobrarla, ¿Dónde diablos guardare tan grande pago? Esos besos pequeñitos se han hinchado por tu morosidad, son tan grandes que ahora rasgan la pared con tanto deseo, ellos esperan ser cobrados.

Ahora creo que manipulaste todo, aplazaste tanto la deuda, para que esta se inflara y yo perdiera la razón con tanta ganancia, ¿crees que no puedo? ¿crees que no cobrare todo?, yo te cobrare todo, cada beso, cada caricia, cada mirada, todos esos roses de tu piel con la mía se han de pagar, cobrare a esa boca perfecta y arrogante todo lo que me debe, la dejare seca, la dejare vacía.

Nada será perdonado, nada será olvidado, antes de que busques a otro tonto acreedor habrás de pagarme, habrás de recordarme, esto no es por un negocio, esto es por darte una lección, esto debe enseñarte vida mía, que tus labios jamás debes, dejar en garantía.

Gerardo López

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