En tu tormenta

Ninguna actividad en este mundo lleva al límite nuestros sentidos tanto como el besar, besar genera tanta energía, como una explosión nuclear dentro de nosotros, es el incremento de los latidos del corazón por el

Ninguna actividad en este mundo lleva al límite nuestros sentidos tanto como el besar, besar genera tanta energía, como una explosión nuclear dentro de nosotros, es el incremento de los latidos del corazón por el exceso de adrenalina, que está causando terremotos en nuestras venas, la tranquilad y el deseo que causa besar es tan fuerte que se vuelve adicción, que se vuelve sed, una sed que intentamos ocultar entre actividades y distracciones diarias, podemos evadir esta sed durante días, incluso semanas, llegamos al punto de olvidar por completo que tuvimos sed, peor aún, olvidamos que tenemos sed, hasta que nos lo recuerdan.

Así como anticipamos una tormenta al ver las nubes iluminarse por los relámpagos, veo tus ojos, tus hermosos ojos, brillantes y fijos, siento un frio en mi estómago y mi pecho, me obligan a acercarme a tu calor, cierras tus ojos y relajas tu cuerpo, me haz cedido el control por completo, el frio aumento, tanto que escucho el crujir de mis huesos por el temblor que me ha causado tu decisión, yo quería ser controlado y no me dejaste, o tal vez lo sabes y de esta forma me controlas.

Estoy tan cerca de ti que puedo escuchar tu latido mientras huelo tu perfume mezclado con tu sudor, el aroma es embriagante, ¡maldita sea! tengo tanta sed, he dejado de pensar en mi alrededor, en la habitación, en la ciudad, en un mundo sediento igual que yo, solo veo tus labios, memorizo cada grieta, cada relieve, estas inmóvil, sin hablar, sin mirar, quieta, solo respirando, tu boca es tan fuerte como la gravedad, es inevitable, voy hacia ella.

Gerardo López

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